domingo, 31 de julio de 2016

RUBÉN MORALES Y "LOS OVNIS DE LA ANTÁRTIDA"



Para adentrarnos en esta nota sobre el libro “Los OVNIs de la Antártida” de la autoría del Psicólogo Social, Docente de Comunicación Política de La Universidad del Salvador de Buenos Aires e Investigador Ufológico Rubén Morales, con el que Línea Libre ha tenido un grato y ameno encuentro; voy a citar las palabras del Teniente de Fragata Daniel A. Perissé, refiriéndose a un suceso de avistamiento que sin duda marcó historia en la base Decepción allá por el año 1965, palabras que pronunció al personal de la citada base y es apertura del prólogo de este material: “Piensen que esto que estamos informando puede ser una contribución fundamental para el avance de la ciencia…” y elegí citar estas palabras porque representan lo que me significó este libro, creo que el contenido, la investigación minuciosa, las anécdotas, las declaraciones, documentos especiales recopilados y aquí mencionados, son fuente histórica y una gran contribución que nos permite acceder y conocer, no solamente sobre el tema relacionado a los OVNIs , sino detalles de este Continente Blanco, que a lo largo de la historia ha sido objeto y sujeto de los más variados decires.





Antes de proseguir con la nota quiero compartir con ustedes algunos datos del Sexto Continente.

Antártida, el Continente Blanco, el Sexto Continente, el Continente Pulsante, el Hada Blanca Terrenal que con su gelidez quema hasta los misterios que la albergan. Es el punto más al sur de la recta meridiana de nuestro Planeta, es el continente más helado de la Tierra, alberga entre el 70% –para algunos 80%- del agua dulce de la Joya Azul. Se considera que quien primero utilizó el nombre Antárctica para denominar el entonces recién descubierto continente fue el cartógrafo escocés John George Bartholome en 1890. En teoría podemos decir, ya que el cartógrafo y cosmógrafo flamenco Abraham Ortelius, ya ubicaba en 1570 en su mapamundi la unión de la Antártida con Australia.  Una lista amplia de atribuciones hacen dificultoso saber quién vio primero la Región Antártica y el crédito continúa siendo disputado.

Mapamundi de Abraham Ortelius (año 1570)


En verano, el Continente Antártico tiene una superficie de 14 millones de km². Durante el invierno, el mar adyacente se congela, dando lugar a una banquisa, y su superficie aumenta hasta los 30 millones de km². Esta característica, le valió a la Antártida el nombre de Continente Pulsante. Sus temperaturas medidas en grados Celsius oscilan entre -17º a -90ºC, este último registro se considera record como la temperatura más baja de todo el Planeta.


En promedio es el continente más seco y de más baja humedad de la Tierra, el único lugar donde la mano del hombre no ha logrado incidir modificándolo. Esta característica da más poder de misterio al Sexto Continente, el cual también por lejano e inaccesible ha sido territorio fértil para especulaciones.

El Continente de La Ciencia y de La Paz: Gracias al tratado Antártico del 1ro. de Diciembre de 1959, desarrollado en Washington DC, Estados Unidos; en lo que es uno de los acuerdos más importantes de la historia a nivel internacional, se estipuló que este territorio blanco se preservaría para la paz y la ciencia, entró en vigor el 23 de junio de 1961 y comprende a los gobiernos de Argentina, Austria, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelandia, Noruega, Unión de África del Sur, Rusia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos de América.
En el mismo se contempla que la investigación científica y los intereses de la investigación científica serían fundados en la libertad y el progreso de toda la humanidad. Donde las operaciones mineras están prohibidas y los países miembros del tratado representan el 80% de la población mundial.

También encontraron en la Antártida contexto para desarrollar historias, grandes literatos como Edgar Allan Poe, Julio Verne, Francisco Coloane y el Premio Nobel de Literatura chileno Pablo Neruda quién dedicó poéticas y representativas palabras a este continente. Bajo el nombre de  “Piedras Antárticas” escribió:

                                    “ALLÍ termina todo
                                     y no termina:
                                     allí comienza todo:
                                     se despiden los ríos en el hielo,
                                     el aire se ha casado con la nieve,
                                     no hay calles ni caballos
                                     y el único edificio
                                     lo construyó la piedra.
                                     Nadie habita el castillo
                                     ni las almas perdidas
                                     que frío y viento frío
                                     amedrentaron:
                                     es sola allí la soledad del mundo,
                                     y por eso la piedra
                                     se hizo música,
                                     elevó sus delgadas estaturas,
                                     se levantó para gritar o cantar,
                                     pero se quedó muda.
                                     Sólo el viento,
                                     el látigo
                                     del Polo Sur que silba,
                                     sólo el vacío blanco
                                     y un sonido de pájaro de lluvia
                                     sobre el castillo de la soledad.”


Foto nocturna del Destacamento Naval Decepción en la Antártida Argentina, año 1961,
(Fotografía perteneciente al archivo de Rubén Morales y de la autoría de Carlos Portaluppi)


Y en su “allí termina todo y no termina, allí comienza”; me deja un marco para dar inicio a la entrevista de Línea Libre con el Investigador Rubén Morales, infusiones mediante y debo decir también en la compañía de Rosa Sanchez, amiga común quien propiciara hace tiempo mi contacto con el autor del material que hoy tratamos.


Rubén Morales y María S. Alvarez, en San Antonio de Padua (Julio de 2016)



L.L.- ¿Qué hizo que focalizaras tu investigación en La Antártida, qué circunstancias te atrajeron?


R.M.- Es interesante el hecho de que es un continente prácticamente desconocido para la mayoría de la gente, porque es muy difícil acceder, es el único continente que no tiene habitación permanente, porque incluso las bases se van renovando año a año, por lo que no hay población estable. Ni animales de cuatro patas, salvo los que puedan llevarse, la superficie se duplica en invierno de 14 millones de km2 a 30 millones de km2 y es muy virginal el estado en el que se conserva gracias al tratado antártico de 1959.
Básicamente la Antártida me interesó desde que comencé en el tema ufológico, había un dato fundamental, que fue el hecho de que se dieran comunicados oficiales, en el año 1965 se lanzaron dos comunicados oficiales de la Secretaría de Marina, aceptando que se habían visto objetos extraños que no se podían identificar sobre los Destacamentos de Decepción y Orcadas, causando alteraciones magnéticas, en el caso del Destacamento de Orcadas.


L.L.- ¿Alteraciones magnéticas?


R.M.- Eso informó la documentación oficial, menciono en el libro la primera versión, para que el lector pueda acceder a la versión más precisa, ya que hubo varios medios que republicaron con errores.
Efectivamente en el Destacamento Orcadas se percibió en los variómetros que están en la Base, destinados a medir la variación del campo magnético terrestre, provocado por tormentas solares o por otro tipo de fenómenos. El 3 de Julio de 1965, pasadas las 17 hs. y coincidiendo con el paso de un objeto veloz, una luz que pasó fugazmente, que fuera registrada por dos meteorólogos, con una trayectoria parabólica, según lo declaró el informe que fue presentado oficialmente y según lo declara el testimonio del radiograma que se mandó desde la Base Orcadas a Hidrografía Naval; de ese radiograma no se conoce la versión oficial, ya que en ese momento y creo que también ahora hay una serie de convenios con Estados Unidos, y en aquel momento estaba el Proyecto Blue Book (Proyecto Libro Azul), por lo que la Marina informó inmediatamente a Estados Unidos, allá se han desclasificado.
Y con el caso de Orcadas si bien fue una caída fugaz que podría haber sido un meteorito, un aerolito, lo que me llamó la atención es que se pusiera en duda justamente porque los que reportaron esa información eran dos meteorólogos de intachable trayectoria –porque también hubo un tema con algunos documentos publicados y algunos ámbitos que decían que eran confusiones, que eran personal poco entrenado, sobre todo informes extranjeros mencionaban que los argentinos no están preparados para estas cosas con un tufillo de descalificación y de deslegitimar- yo pude encontrar que los meteorólogos, ambos, tenían una trayectoria impresionante, con invernadas anteriores en Orcadas, que se dedicaban todos los días a lanzar globos meteorológicos –globos que subían hasta 20.000, 30.000 mts. de altura para hacer mediciones de estratósfera, ionósfera, medición de ondas de radio, trabajo importante para establecer la frecuencia con la que se iba a trabajar los siguientes años y establecían el detalle de las condiciones de la alta atmósfera, entonces me llamó la atención suponer que justo se hubieran equivocado los que más sabían.


En esta foto, tomada en el comedor del Destacamento Naval Decepción (ARA), parte del personal chileno y argentino que participó en la observación del 3 de julio de 1965: De izquierda a derecha dos de los visitantes chilenos, el meteorólogo de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) Uladislao Durán Martínez y el Sargento 2º (FACh) Alberto Vera Pinochet. A continuación, los argentinos Waldo Olivera (jefe de radio), Jorge Medina (camarero), Jorge Hugo Stanich (meteorólogo), Marcos Maldonado (maquinista) y en primer plano el comandante, teniente de fragata Daniel Perissé. El cabo chileno Durán  es recordado porque durante el avistaje del 3 de julio disparó repetidas veces su cámara cargada con un rollo de diapositivas en color. El meteorólogo Stanich (en el centro con camisa blanca y corbata) fue testigo de los tres avistamientos que se registraron ese año en el destacamento argentino. El teniente Perissé (derecha) fue, además de testigo, el principal investigador y divulgador de los avistamientos antárticos de 1965. (Foto perteneciente al archivo del autor e investigador Rubén Morales)



Bueno, el libro también aborda testimonios como los del “Turco” Abraham, que sostiene que no vio nada y que no da fe de que haya sucedido eso y testimonios de personas que participaron en los destacamentos que no tienen la misma percepción que los demás, también están reflejados en el libro; porque la idea como muy bien está expresado en el encabezado no es decir que los ovnis existen, no es decir que los ovnis no existen, este libro es para decir que la investigación de los ovnis existe y que puede hacerse desde diversos abordajes, de hecho hay un capítulo dedicado a la opinión pública.


L.L.- Las desclasificaciones se realizaron en Estados Unidos antes que en Argentina ¿Esto sucedió dentro de un marco de legalidad?

R.M.- Mira María, lo más ilegal es ocultar. Se desclasificaron primero en Estados Unidos por ejemplo las cartas del Capitán Omar Roque Pagani, que él mandaba para allá con el encabezado en inglés y el resto en español, esas cartas tendríamos que tenerlas acá, pero se han desclasificado en Norteamérica, porque aquí nadie se tomó el trabajo de desclasificarlas.
Entonces la idea de este libro fue reunir toda esa información, la de otros países, lo que se ha publicado en revistas antárticas, no referidas a OVNIs necesariamente. Porque hay datos publicados en revistas, informes, en determinados lugares, que al tener la posibilidad de internet en la actualidad, han sido scaneadas y volcadas a la web, anteriormente, en otras épocas esto era inaccesible.


L.L.- Con respecto al suceso del 3 de Julio de 1965, que fue tapa de diario Clarín, en su segunda edición del día 7 de Julio, demoró unos días desde el suceso hasta salir en los diarios, sabemos que  los medios dan cobertura inmediata de lo que es de su conocimiento, ¿qué  generó esa demora, tuvo que ver con alguna autorización para oficializarlo públicamente?

R.M.- Bueno, vamos a ver las cosas como son, acá está perfectamente detallado cual fue el ciclo que tuvo la información en ese momento. Abarco en el libro no solo el suceso de 1965, sino desde 1949 a 1966; en lo que concierne a las observaciones del invierno antártico del 65, se produjeron avistajes desde junio hasta agosto de ese año, con una observación tardía británica en noviembre. Esos casos involucraron en total 5 bases –dos bases argentinas, dos bases británicas y una chilena-. La observación más famosa que salió a la luz el 7 de julio fue la que se realizó el 3 de julio en isla Decepción y en el Destacamento Orcadas y la noticia tardó en salir a los medios porque el 3 de julio a la noche se produce la información, el radiograma se envía el día 4 de julio a Buenos Aires y es probable que los altos mandos lo hayan visto el lunes 5 cuando retornaban a sus puestos. Mientras tanto se produce el hecho de que el día 6 de julio, los matutinos de Santiago (Chile), publican la información de que se habían observado ovnis desde la Antártida Chilena.

L.L.- Bueno pareciera que eso fue un impulsor para que saliera un día después en los periódicos de Argentina

R.M.- Exacto, los chilenos lo hicieron público a través de un comunicado de la FACh (Fuerza Aérea de Chile), que validó que se hicieron observaciones de fenómenos que no pudieron explicarse de ninguna manera convencional, desde  la base chilena Aguirre Cerdá en la Isla Decepción, del Destacamento Naval Decepción de Argentina y del Destacamento Orcadas, también argentino. Y eso no fue políticamente muy correcto porque si ellos tuvieron una observación y los demás también, debieron haber contado solo la suya. También mencionaron que la Base “B” británica había tenido una observación. Y ya que los chilenos habían sacado todo a la luz…




Tapa diario Clarín 7 de julio de 1965 (Archivo Clarín)


Tapa de diario Clarín del 8 de julio de 1965
donde se confirma el suceso oficialmente
(Archivo Clarín)


Tapa diario Clarín 9 de julio de 1965 (archivo Clarín)
mencionan la confirmación chilena de haber logrado
una fotografía del OVNI.


Nota: El avistamiento del 3 de julio de 1965 fue tapa de muchos medios gráficos, tapa de diario  Clarín – uno de los dos diarios de mayor tirada de Argentina - tres días consecutivos.




L.L.- Los aspectos tanto geográficos, como climáticos y psicológicos ¿son un factor influyente a la hora de percibir fenómenos? ¿Qué tipos de fenómenos han tenido registro en la Antártida? Porque convengamos que es una zona con tinte especial a que se produzcan..

R.M.- Es un tema que está relatado en el libro; en Orcadas en el año 1964, se caía la señal cuando trataban de establecer comunicaciones, quedaron aislados y varios llegaron a percibir cosas muy extrañas, sin ninguna razón los objetos se caían y se rompían y llegaron a pensar que el destacamento estaba maldito, lo cual era una situación fuerte. Por suerte los cocineros encontraron una forma de menguar el problema. Resolvieron empacar la vajilla y reemplazarla por platos y vasos de metal, entonces se caía y no se rompía. Este dato está extraído del libro de historias antárticas del Cap. Carlos Coli, historiador oficial de la Marina. Y hay varios fenómenos que se han analizado, uno es el “mal antártico” que lo relata muy bien Héctor Ombroni en su libro “Anécdotas Antárticas de un Radioaficionado”.


L.L.- Hay introspección, en esas estadías, un encuentro con las luces y sombras propias también, porque pareciera en sí, que la experiencia antártica es un fenómeno psicosocial, como una micro cultura, como psicólogo social ¿qué observaciones surgieron al respecto?.

R.M.- Bueno el Turco Abraham con quién estuve reunido justamente hoy, tuvo 10 campañas antárticas, de alguna manera organizó su vida en base a esas estadías. En el caso de Tito Burzi llevó un diario durante su estadía en el año 61 y representó una vivencia que realmente lo marcó. El siguió como radioaficionado y vinculado con el tema, precisamente la foto de contratapa es de su autoría. De hecho cuando regresan hay una desadaptación fuerte y como decía muy bien el meteorólogo Hugo Stanich, ahí se cae la careta social y la persona se muestra tal cual es.


Estadía Antártica registrada en Destacamento Naval Orcadas por Tito Burzi en el año 1961,
conforma la contratapa de libro "Los OVNIs de la Antártida"


Mi idea original era hacer un libro de anécdotas antárticas, pero me fue ganado tanto el material que empezó a crecer y vi en internet tanta información pro nazi, tanta desinformación y noté que cuanto más grande la mentira más se cotiza y cuanto más lejos la pones más creíble se hace; ¡y muchas las han puesto en la Antártida!.


L.L.- Rubén, ¿aparte del suceso de julio de 1965, hubo otros avistamientos importantes?

R.M.- Bueno el de 1965 fue el más conocido, después hubo otros avistamientos. Un caso que me contó un británico que estuvo en Decepción en 1965, que probablemente vio el OVNI el mismo día que ellos o un día antes, pero una observación totalmente distinta, muy interesante. A partir de los reencuentros para generar el libro se fueron dando muchos relatos que fui recopilando, a favor y en contra de los sucesos OVNI; surgieron cuantiosos testimonios que hasta el momento no existían y configuran el núcleo duro de lo que es el libro.


Formación en celebración del 9 de julio de 1965 sobre la nieve en la playa de Puerto Foster, Isla Decepción. Trepado a la antena rómbica, iza con orgullo la enseña patria el abanderado, meteorólogo Jorge Hugo Stanich, quien apenas 6 días antes había sido uno de los principales protagonistas del avistamiento realizado en el destacamento argentino. (Fotografía del archivo del investigador Rubén Morales)


L.L.- Los que no creían ¿a qué adjudicaban esos sucesos fenoménicos?

R.M.- Por empezar cuando se dice que salió toda la dotación a ver algo en el cielo, eso no es tal, porque siempre quedan personas en puestos de trabajo cumpliendo tareas que no pueden ser dejadas; es una generalización que queda descartada, porque también salir implica determinada vestimenta, ponerse el equipo toma un tiempo. Luego no todos salen al mismo tiempo, entonces implica que alguien vio algo y alguien no lo vio, que alguien vio algo más y alguien vio algo menos; entonces mi tarea desde la investigación ha sido escucharlos a todos y decir que vio cada uno, que no vio, que es lo que tienen para cuestionar. Hay diferentes enfoques. Es un error que está siempre en la ufología, el hablar de un caso y ver quien fue el testigo principal. El testigo principal normalmente era el que decía el relato del plato volador más parecido al estereotipo aceptado mundialmente y después el resto de la familia y observadores, eran considerados los colaterales que daban otras versiones que no eran escuchadas por los ufólogos.



L.L.- ¿Nunca se habló oficial o extraoficialmente si en la Antártida sucedieron contactos o abducciones?


R.M.- Se dio un tema, el libro contiene lo que pude recabar hasta este momento, pero a partir de su publicación surgieron personas y contactos que me quisieron contar casos.


Primera reunión grupal de invernantes en la Isla Decepción durante 1965, propiciada en 2007 por el autor del libro.  (Fotografía perteneciente al archivo del autor e investigador Rubén Morales)



L.L.- ¿Se conoce alguna información de avistamientos o fenómenos que haya sucedido actualmente o se rigen como el Vaticano con una cantidad de años determinados para revelar datos?

R.M.- Vamos a partir que son bases antárticas, tanto argentinas como extranjeras, son organismos militares y tienen ese código en cuanto a la transmisión de información. De hecho lo que tiene el material que incluyo en el libro, son hechos que sucedieron hace 50 años, es información que no compromete.
Hay países que han hecho desclasificaciones, como el caso de Estados Unidos, y notas que esa desclasificación es selectiva.


L.L.- ¿Rubén y en tu imaginario que misterios habría en la Antártida?

R.M.- Hay muchos, vos sabes que van muchos geólogos, biólogos a realizar investigaciones y demás; y así como estamos hablando del tema OVNI, hay una parte que se dice y una parte que no se dice ¿Qué sabes de lo demás? Se dice que en la Antártida hay gemas, oro, petróleo y algunas personas deben estar sacando más detalle de lo que uno cree, debe estar investigando más de lo que uno cree.




Encuentro con el autor Rubén Morales, del que también participó Rosa Sanchez y quien escribe, M. Alvarez (julio 2016)

Interesantísimos reportes de avistajes, documentos OVNIs, anécdotas, realmente “LOS OVNIS DE LA ANTÁRTIDA” me representó un libro-archivo histórico. Decir también que el autor Rubén Morales, fue galardonado en dos oportunidades con el “Premio Almirante Irizar” a mejores notas Antárticas, otorgado por el Centro Naval.
Y para cerrar la nota me gustaría hacerlo con una cita del libro - que recomiendo a todo aquel que sienta interés o curiosidad por estos temas-:

“La Fuerza Aérea ha examinado 9.127 avistamientos desde 1947 hasta hoy…” “..a la fecha La Fuerza Aérea dice que son 667 los que continúan no identificados…” de “LOS OVNIS DE LA ANTÁRTIDA” Rubén Morales.

Línea Libre agradece al Autor e Investigador Rubén O. Morales por la calidad de información compartida, agregando que el subtítulo del libro hace justicia al contenido porque las historias  que lo componen son extraordinarias.

María S. Álvarez
Buenos Aires, Argentina
  

Nota: La distribución del libro se realiza de modo directo por lo que dejo el e-mail de contacto para los interesados: rio54ovni@gmail.com


4 comentarios:

  1. Excelente informacion y la Nota Maria! Como siempre un placer leerte y lo que algunos intuimos, nos ayuda a confirmar. Gracias por tu labor incansable!

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    1. Gracias miles Johana, me alegra mucho que te haya gustado! abrazote !!!

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  2. Gracias por la nota saludos desde venezuela

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    1. Gracias a ti Carlos, abrazos para Venezuela!

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